Control de temperatura en supermercados: normativa y puntos críticos en sala de venta

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La sala de venta multiplica los puntos críticos

Un supermercado mediano puede tener entre 15 y 40 puntos críticos de temperatura solo en sala de venta: murales de charcutería y lácteos, arcones de congelados, islas expositoras y vitrinas de productos frescos, además de las cámaras de reserva en trastienda. Todos ellos están sujetos al Reglamento (CE) 852/2004 y al plan APPCC del establecimiento, con la particularidad de que están a la vista del cliente y de cualquier inspector que entre por la puerta.

A esa escala, la ronda manual con termómetro dos o tres veces al día es prácticamente inviable de sostener con rigor: cubrir 30 puntos críticos exige entre 30 y 60 minutos por ronda, varias veces al día, todos los días del año.

Un mural pierde frío antes de que se note a simple vista

La avería de un mural refrigerado no suele ser instantánea: pierde rendimiento de forma gradual, y el producto de las baldas superiores —las más visibles y las que antes se venden— puede llevar horas fuera de rango antes de que alguien lo perciba al tacto. Sin registro continuo, la única forma de reaccionar es la observación casual del personal.

Un dashboard por sección, no un cuaderno por mueble

GEYBOS agrupa los sensores por sección —charcutería, congelados, lácteos, frescos— en un único dashboard, con un sensor S1 en cada mueble o cámara. Cualquier desviación dispara una alerta inmediata al responsable de turno, antes de que se traduzca en merma de producto o en una no conformidad en la próxima auditoría, ya sea de Sanidad o de la propia central de la cadena.

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