Auditoría de cliente vs. inspección sanitaria: no son lo mismo
La inspección sanitaria oficial verifica el cumplimiento legal mínimo: Reglamento (CE) 852/2004, APPCC, normativa de temperatura. Una auditoría de cliente —bajo esquemas privados como IFS Food, BRCGS o la certificación ISO 22000— suele exigir un nivel de evidencia documental más exhaustivo, porque además de la legalidad, el cliente (una cadena de distribución, un fabricante que compra materia prima) quiere garantías propias sobre la calidad y seguridad de lo que recibe.
Perder una auditoría de este tipo no acarrea una sanción administrativa, pero puede significar perder al cliente: muchas grandes cadenas de distribución exigen alguno de estos certificados como condición para mantener la relación comercial.
Qué piden estos esquemas sobre control de temperatura
Aunque cada norma tiene sus propios requisitos específicos, los tres esquemas coinciden en lo esencial:
- Registro continuo y documentado de la temperatura en cada punto crítico, no solo puntual.
- Trazabilidad completa entre el registro de temperatura y el lote de producto correspondiente.
- Evidencia de calibración periódica de los instrumentos de medición.
- Un histórico suficientemente largo para que el auditor pueda revisar tendencias, no solo el día de la visita.
La ventaja de un registro digital frente al día de la auditoría
Con registro en papel, preparar una auditoría suele significar revisar y reordenar semanas de hojas sueltas la noche anterior. Con un histórico digital como el de GEYBOS, el auditor puede consultar cualquier rango de fechas al momento, con gráficas de tendencia y alarmas ya vinculadas a sus acciones correctivas — la diferencia entre una auditoría tensa y una que se resuelve en minutos.
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