Error 1: registros rellenados «de memoria»
El clásico: la hoja de temperaturas se rellena a final de semana, con la misma letra y el mismo bolígrafo. Los inspectores lo detectan al instante y es motivo directo de acta. Un registro automático con sello de tiempo elimina el problema de raíz.
Error 2: cámaras sin vigilancia nocturna ni en festivos
Una avería del compresor un sábado por la noche puede pasar 36 horas desapercibida. Sin registro continuo no hay forma de demostrar que el género no rompió la cadena de frío — y la opción segura (tirarlo todo) cuesta cientos o miles de euros.
Error 3: acciones correctivas sin documentar
Detectar la desviación no basta: hay que registrar qué se hizo, cuándo y quién lo decidió. La plataforma GEYBOS asocia cada alarma a su resolución, construyendo la evidencia que la inspección pide.
Errores 4 y 5: límites mal definidos y formación sin acreditar
Cada equipo debe tener límites críticos coherentes con su uso real (una vitrina de postres no es un congelador de pescado). Y el personal debe poder acreditar formación en higiene alimentaria. Ambos puntos se revisan en la práctica totalidad de las inspecciones.
La buena noticia: con umbrales configurados por equipo y un historial de alarmas ordenado, la mayor parte de la evidencia se genera sola.
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